Hay amores que no empiezan con un recuerdo ni terminan con el paso del tiempo. Amores que existen incluso antes de tener forma, que se quedan cuando todo cambia. El de una madre es así: constante, silencioso, infinito. Porque mamá siempre será mamá.
ANTES
"Empezaste a quererme incluso antes de conocerme"
Antes de cualquier palabra, antes de cualquier mirada. Ya estaba ese vínculo invisible, esa forma de cuidar sin saber aún a quién, pero sintiéndolo todo. Un amor que no necesita explicación, que nace sin condiciones y que lo envuelve todo incluso en la distancia más absoluta.


DURANTE
"Has estado en todo lo que importa, incluso cuando nadie lo veía"
En cada momento importante… y en los que parecían no serlo. En los días fáciles y, sobre todo, en los difíciles. Siempre ahí, sosteniendo, acompañando, dando sin esperar. Muchas veces en silencio, muchas veces sin que nadie lo nombre, pero siempre presente. Ese amor que no busca protagonismo, pero que lo cambia todo.



SIEMPRE
"Porque hay cosas que nunca cambian"
El tiempo pasa, las vidas evolucionan, todo se transforma. Pero hay algo que permanece intacto: su manera de estar, de cuidar, de querer. Un refugio constante, una calma que no se rompe, una certeza que acompaña incluso en la distancia.


